Del libro “Budismo Zen y Psicoanálisis” (D.T. Suzuki/ Eirch Fromm)
“Basho, un gran poeta japonés del siglo XVII, compuso una vez un poema de diecisiete sílabas conocido como Haiku o Hokku. Traducido: “Cuando miro con cuidado, Veo florecer la Nazuma junto al seto!”
Este es el hecho simple que el poema describe, sin que se exprese en ningún momento un sentimiento específicamente poético, a no ser quizá en las dos últimas sílabas, en japonés Kana. Esta partícula, ligada con frecuencia a un nombre, un adjetivo o un adverbio, significa cierto sentimiento de admiración, elogio, tristeza o alegría, y puede vertirse en ocasiones justamente a otras lenguas mediante un signo de admiración.
Basho era un Poeta de la naturaleza, como lo son la mayoría de los poetas orientales. Aman tanto a la naturaleza que se sienten uno con ella. Lamayoría de los occidentales tienden a separarse de la naturaleza.
(..) Tal es Oriente. Veamos ahora qué puede ofrecer Occidente en una situación semejante. Escojo a Tennyson: “Flor en el muro agrietado, te arranco de las grietas, te tomo, con todo y raíces. en mis manos, Florecilla..pero si pudiera entender lo que eres, con todo y tus raíces, y, todo en todo, sabría qué es Dios y qué es el hombre”
Hay dos puntos que quiero subrayar en estas líneas: El hecho de que Tennyson arranca la flor y la sostiene en sus manos, “con todo y raíces”, y la mira, quizá intensamente. Es muy probable que experimentara un sentimiento parecido al de Basho. Pero la diferencia entre los dos poetas es que Basho no arranca la flor. La mira simplemente. Está absorto en sus pensamientos. Siente algo en su espíritu, pero no lo expresa. Deja que un signo de admiración diga todo lo que quiere decir. Pero no tiene palabras para expresarlo; Su sentimiento es demasiado pleno, demasiado profundo y no quiere conceptualizarlo. Tennyson, en cambio, es activo y analítico. Primero arranca la flor del lugar donde crece. La separa de la tierra a la que pertenece, lo que significa que la planta debe morir. No le importa, al parecer, su destino; su propia curiosidad debe ser satisfecha. Oriente es silencioso mientras que occidente es elocuente. Pero el silencio oriental no significa simplemente ser mudo y quedarse sin palabras o sin habla. El silencio es, en algunos casos, tan elocuente como las palabras de Occidente.
¿Qué hace despues Tennyson? Mirando la flor arrancada, que probablemente empieza a marchitarse, se formula interiormente la pregunta “¿Te entiendo?”. Basho no se muestra inquisitivo en absoluto. Siente que todo el misterio se revela en su humilde Nazuna, el misterio que ahonda en la fuente de toda existencia.
A diferencia de esto, Tennyson sigue con si reflexión: “Si pudiera entender lo que eres, sabría que es Dios y qué es el hombre. Su llamado al entendimiento es característicamente occidental. Basho acepta, Tennyson resiste. La individualidad de Tennyson permanece aparte de la flor, de “Dios y el hombre”. No se identifica ni con Dios ni con la naturaleza. Permanece siempre aparte de ellos.
La mentalidad Occidental es: analítica, selectiva, diferencial, inductiva, individualista, intelectual, objetiva, científica, generalizadora, conceptual, esquemática, impersonal, legalista, organizadora, impositiva, auto-afirmante, dispuesta a imponer su voluntad sobre los demás.
La mentalidad Oriental es: sintética, totalizadora, integradora, no selectiva, deductiva, no sistemática, dogmática, intuitiva (más bien, afectiva), no discursiva, subjetiva, espiritualmente individualista y socialmente dirigida al grupo. ”
Me pareció interesante mostrarles este extracto del libro, ya que grafica claramente las diferencias entre Oriente y Occidente. No deja de ser igualmente una generalización para expresar las diferencias culturales entre ambos, sin caer en que TODOS los occidentales son así, ni TODOS los orientales son así.
Pablo